 GastronomíaIbiza y Formentera tienen más de 2.300 restaurantes, cafeterías y bares, una cifra que ilustra nuestra enorme oferta gastronómica. La antigua cocina pitiusa basada en el trigo, el aceite de oliva y el vino se ha enriquecido con diversos platos de pescado y carne, así como con variedades de legumbres, verduras, frutas y hortalizas que crecen en las islas. Destacan platos como el ‘bollit’ y el ‘guisat’ (a base de pescado), el sofrito payés (guisado de carne y embutido), el arroz de matanzas y el frito de pulpo, así como el ‘flaó’, la ‘greixonera’ y las ‘orelletes’ (postres). Pruebe el vino de Sant Mateu y las hierbas ibicencas. Durante el día, los chiringuitos de playa ofrecen buenos arroces y pescado. Por la noche tendrá infinitas opciones de platos de cocina española o internacional. Verano e invierno La gastronomía ibicenca presenta dos caras marcadas por el invierno y el verano. Las comidas en el campo y la ceremonia ancestral de la matanza del cerdo son habituales enntre noviembre y febrero. En los meses más calurosos, la isla se transforma para convertirse en un rico escaparate de cocina nacional e internacional para todos los gustos. El cerdo y el vino. Son dos de los emblemas de la cocina tradicional ibicenca, que alcanza su máximo esplendor en invierno. Del cerdo se extrae la sobrasada y el botifarró, una delicia cuando se calientan sobre las brasas y se acompañan de pan payés. En San Mateo se celebra cada año la fiesta del vino, en la que compiten distintos productores para saber quién es el mejor valorado por su preciada cosecha. Tierra y marLa cocina ibicenca combina con maestría pescados como el apreciado ‘raor’ o mariscos como la langosta con guisados de mero o calamares, todo ello aderezado con arroz o productos frescos de mercado. El sofrito payés es el plato de carne más popular. El campo ibicenco ofrece una amplia variedad de frutas y verduras que se pueden adquirir en los mercados. Los higos son una delicia. Los postres tradicionales se elaboran en las casas de campo. Sobresalen el flaó (con queso de cabra), los buñuelos, rosquillas y ‘orelletes’ o la tarta de San Juan. Pruebe la miel de Ibiza o cualquier legumbre que haya crecido en la isla.
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